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enero 18, 2014

LO MEJOR DEL 2013 capitulo 4: DJANGO SIN CADENAS



El ultraviolento western de Quentin Tarantino cuenta con las virtudes tradicionales del que alguna vez fue el niño terrible de Hollywood: música pop, personajes fascinantes (sumados a un talento especial para elegir a los actores que los interpretan), estallidos de violencia inesperada, su capacidad para tomar los géneros cinematográficos y deformarlos mientras los homenajea, esa autoconciencia que nos indica que estamos en el mundo del cine y que nos permite también cierta reflexión (al estilo de Jean-Luc Godard).
Y además, hay en este film una muestra dificil de olvidar de lo que fueron los años de la esclavitud en EE.UU. en dos escenas de esas que traumatizan al espectador. Tarantino homenajea apasionadamente al más tradicional de los géneros norteamericanos mientras refriega la cara de sus compatriotas sobre las atrocidades cometidas por su propio país. Leonardo DiCaprio compone un gran villano, apenas superado por el esclavo esclavizador de Jackson.
Hay divertidísimas apariciones de Don Johnson y Jonah Hill en una secuencia que parece extraída de un film de los Monty Python. Jaime Foxx logra imprimirle autenticidad a su recorrido de esclavo a vengador, pero es eclipsado indefectiblemente por el brillante trabajo de Waltz (con el que ganó su segundo Oscar, ambos en films de Tarantino).
El clímax de la película, que nos recuerda a uno de los momentos mas impresionantes de Kill Bill, nos deja exhaustos, pero con una satisfacción cinematográfica y  también moral. Bienvenidos al salvaje oeste, donde la venganza es un plato que se sirve caliente.

agosto 17, 2013

DJANGO SIN CADENAS (Django Unchained) de Quentin Tarantino




Django Sin Cadenas
MELODIA DESECADENADA



En una escena de Bastardos Sin Gloria (el film anterior de Quentin Tarantino), un grupo de hombres que pertenecen al bando de los Aliados pero que visten uniformes alemanes porque están infiltrándose en la Francia ocupada por los nazis, se ven obligados a participar en un juego con un oficial alemán de la SS. En este juego cada uno de los participantes debe adivinar el nombre de un personaje famoso haciéndole preguntas al resto de los jugadores. Al oficial de la SS le toca “King Kong”, entonces pregunta: “¿fui sacado de mi tierra natal?, ¿fui llevado a EE.UU. por la fuerza?, ¿estaba encadenado?”. Al recibir respuestas afirmativas, dispara: “¿soy la historia de los negros en EE.UU.?”.

Este momento puede pasársenos de largo sin advertir que de manera sutil, este villano está señalando que los que aquí son los héroes tienen sin embargo que hacerse cargo de las propias atrocidades cometidas en el pasado.


Siendo que la película favorita de Tarantino es Rio Bravo (el western de Howard Hawks del año 1959 protagonizado por John Wayne y Dean Martin), y teniendo en cuenta su amor por los géneros cinematográficos, era solo cuestión de tiempo que se decidiera a realizar su propio western, aunque se trate en realidad un “southern” ya que la historia no transcurre en el legendario Oeste americano de la segunda mitad del siglo XIX, sino en el sur previo a la guerra civil, donde la esclavitud de la raza negra era legal, y los humanos de raza negra no eran más que un objeto. La historia se centra sobre Django (Jamie Foxx), un esclavo que es liberado el Dr. King Shultz (Cristoph Waltz), un cazarrecompensas que lo necesita por cuestiones de negocios. 







Pero si bien King no duda a la hora de matar para cobrar su recompensa, se revela como un personaje con cierta sensibilidad, que aborrece la esclavitud. Y luego de trabar amistad con Django (amistad que se sella maravillosamente en una secuencia donde suena la canción “I got a name” de Jim Croce y, de paso, homenajea a Butch Cassidy and the Sundance Kid) decide ayudarlo a liberar a su esposa Broomhilda, esclava en la plantación del despiadado terrateniente Calvin Candie (Leonardo DiCaprio).



El film sorprende por ser probablemente el mas divertido del director, por la manera floridamente verborragica e irónica con la que se maneja King (Waltz logra darle una musicalidad única a los diálogos de Tarantino), una aparición netamente cómica de Don Johnson (¿nueva carrera que resucita Tarantino?) y también por el uso de la violencia en forma tragicómica (recordar la clásica secuencia de Tiempos Violentos en la que a John Travolta se le escapa un tiro en el auto).

Pero hay otra clase de violencia en la película que se muestra en dos secuencias particularmente difíciles de ver, donde se exhiben algunos de los horrores que sufrían los esclavos en manos de sus propietarios. Esa clase de violencia que traumatiza al espectador (y también al personaje de King porque, como sugestivamente dice Django, “él no esta tan acostumbrado a los norteamericanos como yo”) al poner sobre el tapete una parte de la historia americana que no suele verse en el cine (solo vienen a la mente Amistad de Steven Spielberg y la serie Raices del año 1977). Pero al hacerlo dentro de un film de acción con un inconfundible tono de fábula cinematográfica, de la misma forma que lo hacían los Spaghetti Westerns de los ´60 y ´70, logra un impacto diferente. Es que Tarantino no denuncia, muestra. Y muestra sin tapujos pero también sin regodeos innecesarios. Es gráfico pero no pornográfico.

Todo esto genera una tensión que termina dando paso a un clímax de violencia catártica, satisfactoria, la de la retribución, en una gran secuencia de acción que recuerda a la primera entrega de Kill Bill.


Waltz se luce nuevamente en un papel superficialmente similar al de Bastardos Sin Gloria, Foxx resulta convincente en su recorrido de esclavo a cowboy duro y lacónico, DiCaprio compone un villano tan magnético como repugnante, y merece una mención aparte el gran trabajo de Samuel L. Jackson en el papel de Stephen, el esclavo casi anciano que es la mano derecha de DiCaprio y que piensa y se comporta como un blanco racista más.

Tarantino vuelve a entregar una obra provocativa y visceral, un collage que es de a ratos un western spaghetti, un western clásico, una película de suspenso, un ´film de amigos´, una comedia de situaciones y un film testimonial. Y cuya banda de sonido, un elemento clave en los films del director, utiliza música de Ennio Morricone, Luis Bacalov, canciones pop, hip hop y soul.

Solo el tiempo dirá si Quentin logró su aspiración original de crear un cowboy legendario de raza negra: y que ahí al lado de Billy The Kid, Ethan Edwards, Wyatt Earp y El Hombre Sin Nombre veamos a Django, la pistola más rápida del sur.